Ante la emergencia climática, es indudable que el único camino viable es el que plantea el modelo de Economía Circular.
Este modelo, que se inserta dentro de lo que se denomina Economía de la Consciencia, supone:
- El diseño de productos sostenibles.
- La reducción de residuos al mínimo.
- La reparación de los productos, en lugar de su descarte.
Una producción basada en Economía Circular implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos tantas veces como sea posible.
La idea es extender la vida útil de los productos, lo que contrasta con el modelo de Economía Lineal basado en usar y descartar.
No se trata de conformarse con sólo reciclar lo que se pueda, sino buscar la reducción de residuos al máximo posible.
Implicaciones de la Economía Circular y Compartida
Tanto la Economía Compartida como la Economía Circular buscan que el consumo sea racional, para evitar la sobreexplotación de recursos, y permitir que la naturaleza se regenere.
Por lo cual estos modelos implican salir de un sistema de producción centralizada bajo economías de escala, hacia un modelo regionalizado en el que se produce bajo demanda.
También requiere el abandono de la obsolescencia programada, para contar con un diseño de productos 100% reparables.
Esto a su vez presiona hacia una mercadotecnia basada en el consumo racional, en lugar de la mercadotecnia actual basada en el consumo irracional.
De esta manera ambos modelos suponen muchos retos en la sociedad industrializada.
Por lo que te invito a ver el episodio 194 de Negocios sin Complicaciones, para que conozcas más acerca de este modelo y cómo hacer negocios bajo la Economía Circular.
Y no se te olvide hacer tu tarea mensual sobre Empleabilidad, Rentabilidad y Emprendimiento Consciente.



